Problemas de Memoria

Escuchando: "Mosaic Kakera (モザイクカケラ)" by SunSet Swish
Viendo: Tengen Toppa Gurren Lagann (天元突破グレンラガン)
Jugando: Resident Evil 4 (PC)
Estado de Ánimo: Estudioso: Necesito quitarle el polvo a mi cerebro… estoy estudiando japonés medio día, viendo anime otro medio día y jugando video juegos otro medio día. Ah, sí, y a veces hago ejercicio otro medio día. Pero tranquilos, yo sé como hago mis cuentas para que los números cuadren.
 
¡Increíble! ¿Un post en mi blog después de cuántos meses? Ya parecía que mi blog sólo servía para subir fotos de arbolitos, montañas, nubes y flores rojas, muchas flores rojas…
 
Hoy quiero escribir sobre problemas de memoria. No estoy hablando de RAM ni de computadores (sé que algunos de mis amigos al hablar de memoria lo primero que piensan es en computadores), estoy hablando de la misteriosa y caprichosa forma en que nuestro cerebro almacena y organiza toda esa información que recibe día a día y que, a veces, se va con la misma facilidad con la que llega.
 
¿Cuántas veces hemos pronunciado las frases “lo tengo en la punta de la lengua” o “se me fue la paloma”?, ¿cuántas veces tenemos que preguntar “¿cómo es que se llama esa cosa… la que sirve para x cosa… esa que tiene un nombre chistoso?” porque no recordamos una palabra?, ¿cuántas veces hemos dicho “fresco, yo me acuerdo y se lo traigo mañana” para al otro día simplemente quedar mal?, ¿cuántas veces le hemos pedido a alguien que nos acuerde de algo y a la final ni la persona ni uno se acuerda?
 
Mi memoria es de lo más peculiar… soy capaz de recordar las mayores pendejadas que he leído en Wikipedia sobre temas que a nadie le importan, los datos más pingos que haya ojeado en alguna revista cualquiera mientras espero en la peluquería o los nombres de las actrices de voz de alguna serie de anime de baja categoría. Pero cuando estoy conversando con alguien, casi siempre llego a un punto en el cual simplemente quedo en blanco al intentar usar un término o referenciar algún nombre.
 
Está bien, algunas veces es útil acordarse de los nombres de algún Maestro Jedi de Star Wars, o del nombre del baterista de una agrupación famosa; ¿pero cómo es posible que una palabra del día a día se e olvide como si nunca la usara mientras que esos otros términos menos relevantes si me llegan fácilmente a la mente?
 
No creo que sea al único al que le pasan este tipo de cosas, y tampoco creo que sea el primero en asustarse por dicho motivo. Imagínense la siguiente conversación: “Este plato está delicioso, me encantan las alcaparras y adoro las… hmmm… esto… ¿cómo se llaman? las verdecitas… ¿cómo se llaman? hmmmm… a ver… también las hay negritas… ¿olivas? No… hmmm… hmmmmmmm… ¡¡¡ACEITUNAS!!! ¡Eso era!”.
Después de algo así, necesito que alguien me diga que eso es normal y que a todos nos pasa. Mejor aún, ¡necesito un abrazo! o como diría el DJ alemán de SF-UR (San Fierro Underground Radio), Hans Oberlander, “¡Necesito ver algo de televisión infantil!”.
 
Bueno, no es momento de llorar sentado en la ducha en posición fetal, ¡NO SEÑOR! ¡La idea es analizar la situación e intentar corregirla! El objetivo es descubrir como carajos funciona mi memoria y ver si hay formas de mejorarla. ¿Por qué me dio por ponerme en éstas? Pues resulta que como estoy estudiando a ver si presento el JLPT en diciembre, me he dedicado a estudiar esta última semana y he notado que mi memoria parece la de un pollito raquítico a la hora de estudiar y memorizar kanji. Pero bueno, comencemos a desglosar el asunto:
 
Llevo como diez años desde que comencé a aprender japonés, aunque en realidad hace mucho no estudiaba, así que de esos diez años sólo habré dedicado uno por mucho a estudiar en serio. El estudio básicamente lo puedo dividir en tres secciones genéricas: gramática, vocabulario y kanji. Aprender reglas gramaticales no tiene ningún misterio, es cuestión de memoria y práctica; aprender vocabulario es prácticamente lo mismo, memoria al principio, práctica y repetición después. Estas dos cosas juntas básicamente le dan a uno la herramienta necesaria para aprender y dominar cualquier idioma. Pero con el japonés siempre he tenido un enorme problema: los kanji. Esos benditos ideogramas me cuestan demasiado trabajo de asimilar en el proceso de memorización, siendo muy pocos los que logran llegar a la parte de la práctica y la repetición (por mucho puedo leer de 100 a 300 kanji). Una vez logro llevar un kanji a la practica, es muy complicado que se me olvide. El problema está en la parte de memorización.
 
Cuando “estudio” un kanji, soy capaz de recordarlo y leerlo durante X tiempo, donde X puede ser un rango de horas, días o semanas. Pero si no he logrado “entender” el kanji, fijo se me termina olvidando. Y ese es mi principal dolor de cabeza (sobretodo cuando el rango es de minutos… smile_cry). ¿Por qué se me olvida tan de repente?
 
¿Qué características tiene mi memoria? Hagamos un listado a ver si encuentro algún tipo de patrón:
 
  • Puedo recordar sitios que no he visitado en años y “navegarlos”. Por ejemplo, en 1996 fuimos a San Andrés como 3 días y no regresé sino hasta el 2005, casi 10 años después. Sin embargo, recorriendo la ciudad podía identificar las calles que había recorrido 10 años antes e incluso recordar tienditas que había visitado. Lo mismo me pasa con ciudades como Cali o Medellín donde puedo reconocer los caminos que ya había recorrido, por más remotos o irrelevantes que parecieran. Esto puede estar asociado con mi particular ubicación temporo-espacial que a veces me hace quedar como una brújula enrazada con reloj atómico (y otras veces me hace quedar como un zapato).
  • Puedo recordar rostros de personas que no veo desde el colegio con facilidad. Pero muchas veces me cuesta bastante trabajo recordar sus nombres (aunque con algo de esfuerzo muchas veces logro recordar). Además me cuesta trabajo recordar voces de personas que no oigo desde hace mucho tiempo, aunque esto tal vez carezca de importancia.
  • Tengo una memoria numérica bastante efectiva, aunque recordar palabras me cuesta trabajo. Recordar imágenes o “fotos” se me da mucho más que lo de las palabras.
  • Aunque muchas veces “se me va la paloma”, si me concentro lo suficiente siempre logro recordar la palabra perdida en un tiempo de segundos, minutos, o por mucho, horas.
  • Normalmente me puedo acordar de cosas que ocurrieron hace mucho tiempo, pero a veces me cuesta trabajo recordar cosas recientes (esto aplica a lo de los kanji).

Bueno, ahora intentemos sacar alguna conclusión (que no sea la de que “ya estás viejo, aguántate”). Antes que nada, la conclusión más obvia es que no tengo mala memoria (¿o será autocompasión?). Parece que mi memoria es gráfica y me permite recordar cosas de las que guardo “imágenes mentales”. Sin embargo, esto no concuerda con mi memoria numérica, y mucho menos con mi falla en la memorización de los kanji, ya que de hecho estamos hablando de ideogramas o pictogramas. Si mi memoria fuera netamente gráfica, ¿qué cosa habría más fácil de recordar que un gráfico que expresa una idea, tal como lo es un kanji?

Pensemos… No puedo recordar palabras, a menos de que las asocie con algo. Jugando Brain Age en la DS, cuando me ponen la prueba de memoria que consiste en recordar 30 palabras, sólo logro recordar 13… y esas 13 normalmente las recuerdo porque las asocié entre ellas (buscando formar una frase o algo con sentido) o porque las catalogué usando su primera letra. ¿Acaso memorizar algo no debería ser un proceso menos complicado que esto?

Puedo recordar las “palabras perdidas” si me concentro. Es decir, ahí están, pero ¿acaso me toca buscarlas en el desorden de mi cabeza? ¡NO ENTIENDO! A veces viendo anime veo un kanji y puedo recordar su significado, o de repente escucho una palabra y puedo recordar velozmente su significado sin esfuerzo alguno; simplemente “pasa” y ya. Pero puede que a la media hora quiera volver a repetir el proceso y simplemente el kanji o la palabra desaparecen de mi cerebro. Va y viene… va y viene…

Aunque pueda leer varios kanji, la mayor parte del tiempo me es casi imposible escribirlos… mi cabeza puede identificarlos (analizando los rasgos, los trazos o el contexto… en realidad no estoy seguro), pero si me toca dibujarlos, muchas veces no logro condensar la imagen mental necesaria y quedo en blanco. ¿Puedo leerlos, pero no escribirlos?, ¿qué sentido tiene eso?

¿Es posible que la edad si esté relacionada? Cuando era pequeño podía memorizar poemas enteros (a riesgo de que me rajaran en el colegio si no lo hacía), pero ahora no puedo recordar sino frases pequeñas y en contexto. ¿Me habré vuelto más perezoso? Cuando pequeño muchas veces me costaba trabajo recordar si había cerrado con llave la puerta de la casa, apagado los fogones de la estufa, o desconectado la plancha de la toma de corriente. Ahora no me pasa tan seguido como antes, aunque a veces mi memoria reporta un gran espacio en blanco cuando intento recordar que hice entre salir de la casa y llegar a la portería (algo así como estar saliendo de la casa y de repente estar en el parqueadero sin saber qué pasó entre esos dos momentos de tiempo… ¿les ha pasado alguna vez?). Esto último, aunque denominado “laguna mental”, está más relacionado con algo que yo llamo “movimientos autómatas inconscientes” y que espero analizar en otro post similar a este (y no, no tiene nada que ver con estar ebrio o intoxicado).

Ahora si saquemos una conclusión, para no seguir dándole vueltas a este asunto, y para poderme ir a preparar la comida: Aparentemente he malacostumbrado optimizado mi memoria para que trabaje con números y con imágenes en situaciones particulares, de poca duración, que eventualmente pueden alcanzar una mayor duración gracias a procesos de repetición y/o asociación de ideas. Deduzco que fue un proceso subconsciente, que pretendía destinar el uso de memoria para tareas efectivas y netamente prácticas, o para información con un propósito meramente emocional (lo cual incluye información “basura”). Esta memoria no es tan complicada de manejar ya que, a diferencia de una memoria fotográfica, se basa en rasgos y características genéricas carentes de un nivel muy profundo de detalle. Es justamente esto lo que evita mi asimilación de los kanji complejos, y así mismo es lo que permite que los pueda reconocer de una forma que sólo me atrevo a llamar “difusa”. Este método carece de una precisión cien por ciento confiable (debido a su falta de concentración en los detalles), pero es suficiente para la mayor parte de los procesos a los que someto mi memoria en el día a día; en parte gracias a una “muletilla”, la cual también aplico de forma intuitiva y casi accidental: Asociar la información contextualmente usando métodos lógicos y cognitivos.

A que me quedó bonito el pajazo mental, ¿si o no? smile_teeth
 
Leyendo todo el carretazo que escribí, me doy cuenta de que sólo tengo dos formas posibles de aprenderme los kanji:
  1. Reformando todo mi proceso de memorización para que se enfoque más en los detalles (o lo que yo llamaría “unir los puntos”), lo cual es un tanto lento y trabajoso, ya que requiere modificar todo mi paradigma mental (joder, ya me estoy comenzando a dar asco yo mismo al escribir este tipo de frases).
  2. Hacer un mejor uso de mi muletilla y meterle herramientas lógicas a mi estudio.

Aparentemente ya me había decidido por la segunda opción mucho antes de arrancar a escribir este post. En estos momentos estoy usando un libro que muestra el origen gráfico de los kanji más utilizados (300 para ser exactos) y su desarrollo y estilización a lo largo del tiempo. Es una técnica muy parecida a la que utiliza el libro Remembering The Kanji (Kanji Para Recordar), pero me parece más “correcto” ya que se basa en una investigación etimológica y no en ejemplos pendejos simples métodos libres de asociación. El libro al que me refiero se llama Read Japanese Today, y aunque algo viejo (la versión que estoy leyendo tiene como 40 años), ha probado ser suficientemente interesante como para mantenerme interesado, y lo suficientemente efectivo como para que ya pueda ver algunos resultados obtenidos tras su estudio (aunque aún me falta ver que pasa a largo plazo).

Ya veremos que pasa, supongo que publicaré otro post así de tedioso cuando descubra si mi elección fue la correcta o no. Por ahora le agradezco a los que leyeron hasta acá, y espero que ojalá compartan sus comentarios, ideas o métodos correspondientes.

Ahora si a comer y a seguir viendo anime, Ja ne!


~ by Darsel on September 11, 2008.

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