Cuentos Cortos 001

Este es un nuevo espacio que quiero crear en mi blog para poner cuentos cortos míos o de quien quiera colaborar. En general me parece una manera muy interesante de llegarle a un lector, ya que no es algo tan largo que se vuelva empalagoso, pero si, casi siempre, le deja algo de “tarea” para que use su imaginación y termine de cuadrar la historia en su propia cabeza.

 

Acá les dejo dos cuentos cortos de mi autoría, uno que escribí cuando estaba chiquito (y sabía escribir mejor que ahora ) para un concurso literario y uno que se me ocurrió en estos días:

 

P.M.

 

Era un miércoles lluvioso y, como siempre, los padres de Marcos estaban trabajando; él, un niño común y corriente, cogió una silla la puso al lado de la lámpara y se trepó hasta alcanzar el fatigado reloj de pared que colgaba en la sala. Eran las dos de la tarde y, al mismo tiempo que otros miles de niños de su edad, apagó el reloj, lo descolgó de la pared y lo guardó en el ático.

 

Al llegar sus padres, mojados y serios, el pequeño les sonrió y les dijo que ahora si tendrían tiempo para jugar con él, porque Marcos, niño común y corriente, había logrado parar el tiempo.

 

2do. Puesto

Primer Concurso Nal. De Minicuento

Armenia 1994

 

Daniel Alberto Rodríguez Salgado 9D

 

Copyright @ Darsel 2005, por supuesto

 

 

Los Detalles

 

Miguel era el muchacho más detallista del mundo, o al menos eso pensaba su novia María. Una tarde la joven pareja se encontró en un centro comercial muy conocido cerca de la universidad donde estudiaban; fueron a una cafetería al aire abierto, Miguel le acercó la silla a María mientras ella se regocijaba de ver lo caballeroso que era su corazoncito.


Luego pidieron un par de tintos y él muy atento tomo dos bolsitas de azúcar y las disolvió lentamente en el pocillo de María mientras miraba profusamente sus azulosos ojos. Por supuesto ella tan sólo pensaba en las cuidadosas manos de su amante y en como podrían ser las mismas que la habrían de llevar al altar.

 

Obviamente era de esperar que Miguel le ofreciera algo para acompañar ese dulce néctar Colombiano, y nada más apropiado que un buen par de almojábanas llenitas de queso.
La mente de María sufrió una sobrecarga de emoción al sentir el suave tacto de su novio mientras le acariciaba la mejilla para limpiarle las migajas.

 

Por último, Miguelito sacó una caja de pañuelitos faciales de su maleta y los puso encima de la mesa, se los acercó a María y bajó la mirada. La niña que pensaba que su novio era la persona más detallista del mundo se derrumbó cuando oyó lo que él le dijo con tono fuerte y muchísima seriedad:

 

“Te traje estos pañuelitos mi vida, porque hoy te voy a hacer llorar”

 

Copyright @ Darsel 2005, igual lo escribí a la carrera, así que sus comentarios son agradecidos, pero no me peguen!!!

~ by Darsel on November 29, 2005.

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